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 Las Marcas y la Guerra

Pensé que en 2022 iba a estar hablando de la guerra de las marcas que compiten por satisfacer mejor las necesidades y deseos de los consumidores, pero no, me encuentro hablando de la GUERRA Y LAS MARCAS. Increíble y vergonzoso.


Las personas están emparejando patrones de consumo con su forma de ver y entender la vida, por lo tanto, esperan que las marcas tomen posturas ante los distintos temas -económicos, políticos, sociales, ambientales- para primero comprender su punto de vista y luego decidir si las eligen o no. 


Tomar acción concreta y mostrar su postura es lo que hizo la marca de café irlandesa Moyee que hace 2 días lanzó al mercado un nuevo blend condenando la agresión de Putin y brindando apoyo financiero al pueblo ucraniano donando el 100% de las ganancias a través de la Cruz Roja. La recaudación de estos fondos de emergencia se lanzó un día después de que 13 guardias fronterizos ucranianos se enfrentaran a un buque de guerra ruso y murieran defendiendo a Ucrania.

La historia de la frase del packaging: RUSSIAN WARSHIP GO FUCK YOURSELF
Los soldados ucranianos le respondieron al oficial a bordo de un buque de guerra de la armada rusa “Russian warship, go fuck yourself” cuando les pidió que se rindieran. 


Audio en Snake Island, Mar Negro:
-Rusos: Este es un buque de guerra ruso. Les propongo que depongan las armas y se rindan para evitar derramamiento de sangre y víctimas innecesarias. De lo contrario, serán bombardeado. 
-Ucranianos: buque de guerra ruso, váyanse a la mierda. (Russian warship, go fuck yourself)


Luego de esto todos fueron asesinados. En su discurso, el presidente Volodymyr Zelenskiy anunció que otorgaría póstumamente a todos los soldados el premio Héroe de Ucrania.

¿Qué están haciendo los políticos y autoridades frente a esto? Burocratizar, reunirse, charlar, pensar, debatir. Lo de siempre, rosquear.


¿Qué están haciendo las marcas? Muchas están tomando acción concreta como Moyee y Elon Musk* . Es un muy buen momento para marcar la diferencia en serio, conectarse con la comunidad, mostrar quiénes son y de qué están hechas, establecer una relación más humana y dejar de ser fines en sí mismas. 


Como marca, sería interesante sentir orgullo el día de mañana cuando te des vuelta y te preguntes ¿Qué hicimos durante la invasión Rusa a Ucrania? Si la respuesta es “tratamos de vender más productos y continuamos en nuestro camino” no estás entendiendo qué esperan las personas de tu marca, por qué te compran ni creo tengas muchas chances de sobrevivir en un mundo donde la relación de poder con los consumidores se modificó drásticamente. 


En cambio, si la respuesta es “nos ocupamos de crear una causa en la que creíamos y a la que las personas se unieron, se identificaron, colaboraron y así reforzamos los lazos con la comunidad” entendiste lo más importante: los consumidores esperan que las marcas sean más humanas, se conecten con lo que sucede a su alrededor y tomen acción concreta. La era de las marcas que se miran a sí mismas se terminó. Las marcas hoy son el reflejo de lo que sucede en su entorno y de quiénes la consumen. Si no se conectan con lo que sucede a su alrededor no van a poder transcender en un mundo que se reconfiguró para siempre.


No vendes productos, vendes una posición en el mundo, una forma de ser y estar. Productos sobran, lo que faltan son causas y marcas a las cuáles valga la pena unirse. Hoy más que nunca, nos expresamos a través de lo que compramos y cómo usamos lo que compramos. Las marcas son extensiones de nuestra personalidad y recordatorios de quiénes somos o quiénes nos gustaría ser.


Los grandes marcas no hacen cosas. Construyen significados y crean vínculos profundos con las personas, esta es la causa por la que trascienden en el imaginario y producen ganancias.

Elon Musk es una marca. Sus empresas no cuentan con presupuesto publicitario ni de marketing, se apoyan en él como construcción y vinculación emocional hacia sus productos. Todo lo que hace repercute a favor o en contra de sus empresas. En este caso accionó rápidamente para brindar internet satelital a Ucrania y generó un engagement inigualable en rrss y medios de todo el mundo que, de tener que cuantificarse como presupuesto publicitario, ascendería a millones de dólares.

Daniela De Sousa Mendes

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