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La Lección de los Lioneles

El domingo festejamos, fuimos felices y también aprendimos. Los Lioneles (Scaloni y Messi) nos recordaron una lección que muchas veces olvidamos: un plan trazado a largo plazo, junto con el liderazgo adecuado para llevarlo adelante y el trabajo en equipo dan resultado. Esto que parece una receta fácil de hacer es lo que, justamente, la mayoría de las veces no logramos concretar. La estrella es Messi, claro, pero no era posible que lo haga solo, todos -cada uno de los jugadores del equipo y personas del cuerpo técnico- ocuparon un rol fundamental en todo momento para que ganemos y sobre todo, siempre confiaron en el otro, en el resultado y en seguir adelante frente a la adversidad. Esa cohesión es la que determina el éxito de los proyectos. 

No queríamos perder porque sencillamente no lo merecíamos. Scaloni y los chicos venían haciendo un trabajo consecuente desde hacía muchos años y merecían ganar. Messi también merecía ganar. Su trabajo personal y grupal para tener este lugar (psicológico) en el equipo argentino lo construyó durante mucho tiempo, incluso, alguna vez quiso dejar todo por la frustración del derrumbe, pero siguió. Rodrigo de Paul, el primero que habló con un periodista en la cancha, ni bien finalizó el partido dijo llorando “los argentinos nacimos para sufrir y eso es lo que nos curte”. 

La lección de los Lioneles cruzó las fronteras del equipo y llegó a la Argentina ese mismo día. Las calles se llenaron de fanáticos en todos los rincones del país. Los argentinos nos unimos en un festejo masivo que no reconoce precedentes por su dimensión. Sorpresivamente, no hubo disturbios ni bandos y el lunes fue una jornada laboral como cualquier otra. Los Lioneles nos mostraron que podemos tener un objetivo común, juntarnos y que eso sea más grande e importante que la suma de las partes, algo que décadas de politiquería barata y desinformación nos hicieron olvidar. 

 Los Lioneles nos recordaron que nos pueden salir bien las cosas a los argentinos si nos lo proponemos. Para ello, debemos dejar de lado las soluciones mágicas de corto plazo, las antinomias, el “lo atamos con alambre” y los caudillismos pasados de moda.  


Trabajar duro, juntos y enfocados con un objetivo claro y en forma multidimensional logra buenos resultados dentro y fuera de la cancha, a corto y a largo plazo. Esto es lo que realmente festejamos los argentinos y lo que nos reconocen todos los medios del mundo. El trabajo y el esfuerzo, no el resultado.